El gusto de vivir

Tengo Sed de T ***

Hace unos días me encontré en la red con una serie de bienaventuranzas escritas por Santo Tomás Moro titiuladas “El gusto de vivir” y me parecieron unos pensamientos maravillosos.

El gusto de vivir

Felices los que saben reírse de sí mismos,
porque nunca terminarán de divertirse.

Felices los que saben distinguir una montaña de una piedrita,
porque evitarán muchos inconvenientes.

Felices los que saben descansar y dormir sin buscar excusas,
porque llegarán a ser sabios.

Felices los que saben escuchar y callar,
porque aprenderán cosas nuevas.

Felices los que son suficientemente inteligentes
como para no tomarse en serio,
porque serán apreciados por quienes los rodean.

Felices los que están atentos a las necesidades de los demás
sin sentirse indispensables,
porque serán distribuidores de alegría.

Felices los que saben mirar con seriedad las pequeñas cosas
y tranquilidad las cosas grandes,
porque irán lejos en la vida.

Felices los que saben apreciar una sonrisa
y olvidar un desprecio,
porque su camino será pleno de sol.

Felices los que piensan antes de actuar
y rezan antes de pensar,
porque no se turbarán por los imprevisible.

Felices ustedes si saben callar y ojalá sonreír
cuando se les quita la palabra,
se los contradice o cuando les pisan los pies,
porque el Evangelio comienza a penetrar en su corazón.

Felices ustedes si son capaces de interpretar
siempre con benevolencia las actitudes de los demás,
aún cuando las apariencias sean contrarias.
Pasarán por ingenuos: es el precio de la caridad.

Felices sobretodo, ustedes,
si saben reconocer al Señor en todos los que encuentran
entonces habrán hallado la paz y la verdadera sabiduría.

Les confieso que no conocía la historia del santo, solamente que era el patrono de los políticos y gobernantes (aunque no lo parezca, ellos también tienen un patrono, una lástima que la mayoría no lo invoca ni pide su ayuda) y que murió mártir. Luego de conocer un poco más sobre su vida, “el gusto de vivir” me parece aún más fascinante. Aquí una breve biografía…

Santo Tomás Moro nació en Londres el 1478. Estudió en Oxford y en Londres. Fue un gran humanista, amigo de Erasmo y de Luis Vives. Pensó algún tiempo en la vida monástica, y por fin, leyendo La Ciudad de Dios de San Agustín, decide ser ciudadano de la ciudad celeste sin apartarse de la terrestre.

La Vida de Pico de la Mirándola influyó mucho en su vocación. Contrajo matrimonio con Juana, y tuvieron cuatro hijos, pero al poco tiempo queda viudo, contrayendo segundas nupcias con Alicia.

El santo supo compaginar una vida interior profunda con una escrupulosidad en sus obligaciones profesionales. Como pionero en la promoción de los laicos, se enfrenta a los problemas de su tiempo con criterios cristianos.

Demuestra con su ejemplo el valor de “la obra bien hecha”. Crece su prestigio como abogado, y en la Corte le piden su colaboración, y luego es elegido Canciller del Reino. Sin embargo, cuando el Rey Enrique VIII consigue la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón por presiones y sobornos, el santo renuncia a su cargo, intuyendo que eso le costará muy caro.

Moro se niega a firmar el Acta de Sucesión y de Supremacía, por la que se proclama el rey Cabeza de la Iglesia Anglicana y la independencia de Roma. Moro acata la autoridad civil del rey, pero no quiere ser infiel a su conciencia. Poco después, Tomás Moro es juzgado y encerrado en la Torre de Londres; muchos le piden que firme, que ceda, aunque sea disimulando, pero su conciencia no se lo permite, “prefiere ser discípulo del Señor antes que del Rey”. Su hija Margarita lo visita con frecuencia; rezan juntos, piensan en el cielo.

El 16 de julio de 1535 fue decapitado. Santo Tomás Moro escribió muchos libros de piedad y en defensa de la fe; el más famosos de ellos es “Utopía”. Es un mártir por la unidad de la Iglesia y por la libertad de conciencia centras las leyes civiles injustas. El Papa Pio XI lo canonizó en 1935, y Juan Pablo II lo proclamó patrono de los gobernantes y políticos. Su fiesta se celebra el 22 de junio.

 

Oración antes de conectarse a Internet ***Tengo Sed de Ti***

Acabo de encontrarme esta pequeña oración y no he resistido la tentación de compartirla con ustedes. Como sugiere el artículo original en Aleteia, la “puedes imprimir y dejar al lado de la computadora o guardar en el celular”. Pero lo más importante —y por eso me ha gustado tanto— la oración nos crea conciencia de las tentaciones que enfrentamos cuando navegamos por la red y la necesidad de dar testimonio de nuestra fe en el mundo cibernético.

Oración antes de conectarse a Internet

Dios eterno y omnipotente,
que nos has creado a tu imagen y semejanza
y que nos has hecho buscar
todo lo que es bueno, verdadero y bello,
sobre todo en la persona divina
de tu Hijo Unigénito nuestro Señor Jesucristo.

Permítenos que,
a través de la intercesión de San Isidoro, obispo y doctor,
durante nuestras sesiones en Internet,
dirijamos nuestras manos y nuestros ojos
sólo a lo que a Ti te agrada
y tratemos con caridad y paciencia
a todas las almas que encontremos.

Por Cristo, nuestro Señor.
Amén.

Fuente: Aleteia.org

Oración antes de conectarse a Internet

Tengo Sed de Ti ***La Internet celestial ***

Mi generación vivió los inicios de la revolución tecnológica que hoy disfrutamos en la informática. Recuerdo, en mis años de universidad, haber programado en Fortran usando tarjetas perforadas. ¡Esto representa un salto cuántico para llegar hasta los teléfonos inteligentes y las tabletas, y se logró en apenas unas tres décadas! Hace unos días recordábamos algunas anécdotas de esa época cuando un amigo nos soltó una pregunta imprevista: ¿Dónde está la Internet? La respuesta le tomó por sorpresa. No porque fuera difícil, sino porque se sale del concepto de algo físico y palpable que él esperaba.

Verás, la Internet está en todas partes… y en ninguna. Es que la Internet es una “red”, miles de ordenadores conectados entre sí, comunicándose y compartiendo data los unos con los otros. Claro, si tomamos a Google o Facebook o el iCloud de Apple, fácilmente podríamos ubicarlos geográficamente. Pero la Internet es mucho más que los grandes gigantes del ciberespacio. Para que tengas una idea más concreta de lo que hablo, este artículo lo escribí en mi laptop en Puerto Rico, lo subí al servidor donde se aloja nuestra web en Inglaterra y tú lo estás leyendo desde México, España o dónde sea que vives. Más aún, supongamos que tú decides compartirlo por Twitter o Facebook y, a su vez, tus amigos hacen lo mismo, en poco tiempo se desarrollaría una red de conexiones, todas apuntando a este único artículo. Por eso podemos decir que, más allá que el lugar de residencia de la data (en nuestro ejemplo, el artículo alojado en Inglaterra), la Internet es la maraña de conexiones que comparten esa data.

Les cuento todo esto porque de seguro durante el día de hoy vas a oír hablar sobre la Comunión de los Santos y, si eres curioso, seguro vas a preguntarte como mi amigo: ¿Dónde está eso… qué cosa es…?

Verás, la Iglesia es el conjunto de los que creen en Jesús y se han unido a Él a través del bautismo. Esta incontable multitud de vivos y vivos («Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven») se divide en tres grandes grupos: la Iglesia peregrina, la Iglesia purgante y la Iglesia triunfante. La primera somos nosotros, las almas que peregrinamos por el mundo rumbo a nuestra patria celestial; la segunda son las alma que se encuentran en el purgatorio mientras se purifican para llegar a encontrarse con Dios; y la tercera son las almas que se encuentran gozando de la visión beatífica y contemplan a Dios en toda su gloria y majestad.

Al igual que pasa con la Internet, estas tres Iglesias—o más bien, las almas que las componen—no están separadas unas de otras, sino que se encuentran interconectadas formando una gran red espiritual. Lo que las une, en lugar de cables o conexiones wifi, es el Amor de Dios. Y los archivos que comparten entre ellas son las intenciones de oración, de manera que todos intercedemos por todos.

Fíjate, nosotros podemos orar por las almas del purgatorio y ellas pueden orar por nosotros. De la misma forma, aquellos que ya han alcanzado el cielo pueden interceder por nuestras intenciones y ayudarnos en nuestra lucha contra el pecado. ¡No te parece maravilloso esto! Somos una familia inmensa, unidos en Cristo y con el deseo ardiente de pasar la eternidad junto a Él, alabándole y bendiciéndole para siempre. Por eso nos ayudamos mutuamente, para, como diría san Pablo, llegar a la meta y alcanzar la corona merecida.

El YouCAT lo ilustra de forma magistral,

La Iglesia es más grande y está más viva de lo que pensamos. A ella pertenecen los vivos y los muertos, ya se encuentren en un proceso de purificación o estén en la gloria de Dios. Conocidos y desconocidos, grandes santos y personas insignificantes. Nos podemos ayudar mutuamente sin que la muerte lo impida. Podemos invocar a nuestros santos patronos y a nuestros santos favoritos, pero también a nuestros parientes difuntos, de quienes pensamos que ya están junto a Dios. Y al contrario, podemos socorrer a nuestros difuntos que se encuentran aún en un proceso de purificación, mediante nuestras oraciones. Todo lo que cada uno hace o sufre en y para Cristo, beneficia a todos (146).

Hoy que celebramos la Solemnidad de Todos los Santos, piensa que en el cielo nos aguarda esa gran multitud de almas y que todas ellas están ansiosas por pedirle al Señor que nos conceda el deseo de santidad y la gracia de poder vivir nuestra vida de acuerdo a su Voluntad. Yo voy a pedirles que me ayuden, que intercedan por mí… anda, anímate a pedir lo mismo.

…equiLibrio desequiLibrado…

Este Virus lo paramos Orando Unidos.
La Paz Contigo … y con los tuyos

Donde las eLes encuentran su nombre

en el que la vida nos pide una parada,
un semáforo en rojo para que aprendamos a demostrar que querer sí ocupa un lugar,
un lugar en el que haya sitio para decirnos «te quiero» con palabras escritas a mano,
un lugar en el que un metro y medio sea sólo una medida de amor en nuestros «ahoras»,
para protegernos, para hacer piña, para expresar agradecimiento a los que se exponen,
a los que están en primera línea de batalla,
a los que a pesar de tener miedo, sonríen y se convierten en un mar en calma,
a los que nos curan, con medicamentos y con medicinas de aLma.
…equiLibrio desequiLibrado…
que nos acurruca en casa a la espera de una cura,
que nos pide tiempo para tener tiempo,
que nos obliga a «amar» de lejos,
que nos hace reflexionar sobre lo verdaderamente importante,
que nos impulsa a ser optimistas…

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¡EMPUJA! Este Virus lo paramos Orando Unidos

Empuja la roca

Cuentan que un muy buen hombre vivía en el campo pero tenía problemas físicos, cuando un día se le apareció Jesús y le dijo: «Necesito que vayas hacia aquella gran roca de la montaña, y te pido que la empujes día y noche durante 1 año». El hombre quedó perplejo cuando escuchó esas palabras, pero obedeció y se dirigió hacia la enorme roca de varias toneladas que Jesús le mostró.

Empezó a empujarla con todas sus fuerzas, día tras día, pero no conseguía moverla ni un milímetro. A las pocas semana llegó el diablo y le puso pensamientos en su mente: «¿Por qué sigues obedeciendo a Jesús? Yo no seguiría a alguien que me haga trabajar tanto y sin sentido. Debes alejarte, ya que es estúpido que sigas empujando esa roca, nunca la vas a mover». El hombre trataba de pedirle a Jesús que le ayudara para no dudar de su voluntad, y aunque no entendía se mantuvo en pie con su decisión de empujar.

Con los meses, desde que se ponía el sol hasta que se ocultaba aquel hombre empujaba la enorme roca sin poder moverla, mientras tanto su cuerpo se fortalecía, sus brazos y piernas se hicieron fuertes por el esfuerzo de todos los días. Cuando se cumplió el tiempo el hombre elevó una oración a Jesús y le dijo: «Ya he hecho lo que me pediste, pero he fracasado, no pude mover la piedra ni un centímetro» . Y se sentó a llorar amargamente pensando en su muy evidente fracaso. Jesús apareció en ese momento y le dijo: «¿Por qué lloras? ¿Acaso no te pedí que empujaras la roca? Yo nunca te pedí que la movieras, en cambio mírate, tu problema físico ha desaparecido. NO has fracasado, yo he conseguido mi meta, y tú fuiste parte de mi plan».

Muchas veces al igual que este hombre, vemos como ilógicas las situaciones, problemas y adversidades de la vida, y empezamos a buscarle lógica, nuestra lógica, a la voluntad de Dios y viene el enemigo y nos dice que no servimos, que somos inútiles o que no podemos seguir. El día de hoy es un llamado a «empujar» sin importar los múltiples pensamientos de duda que ponga el enemigo en nuestras mentes. Pongamos pues todo en las manos de Jesús, y Él por medio de su voluntad nunca nos hará perder el tiempo, más bien, nos hará ser mas fuertes!

Índice de Web Católico de Javier 11-nov-2015

Materia dispersa #1

Saludos: Este Virus lo paramos Orando Unidos.
La Paz Contigo … y con los tuyos.

CEREMONIA DE PALABRAS

Materia dispersa #1

21 de marzo, 2020

Marti Lelis

Enero, 1976. / En aquellos días nublados, Robert Neville no podía saber cuándo se ponía el sol, y a veces ellos ya  estaban en las calles antes de que él regresara. La hora del crepúsculo estaba unida para él, por los hábitos de toda una vida, al aspecto del cielo, y prefería entonces no alejarse demasiado.

Richard Matheson, párrafo inicial de Soy leyenda (1954).

***

Reporte de situación 20/03/2020. México: 203 casos confirmados, 2 muertes.

***

Parece un tecnicismo, un eufemismo, pero, me pregunto: ¿por qué en México las autoridades de Salud no le han llamado “cuarentena” al período de distanciamiento social que comenzará el lunes 23 de marzo?

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Los memes sobre el coronavirus son la risita nerviosa del ciudadano ante la incertidumbre; el miedo contenido, el conjuro que mantendrá lejos el mal. Vemos, pero no queremos ver; es un…

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Sesiones escritura terapéutica gratuitas

Saludos: Este virus lo paramos Orando unidos
La Paz Contigo … y con los tuyos

Laura Urcelay | Escritora

Hola, compañeros/as. Espero que estéis bien, pasando esta situación lo mejor posible.

Todos andamos un poco descolocados, con incertidumbre y miedo, es normal. De un día para otro la vida nos ha recordado lo frágiles que somos, la ilusión de control con la que vivíamos se ha fragmentado.

Para colaborar un poco en hacer más llevadera esta situación, desde mi centro de psicología hemos elaborado sesiones gratuitas de escritura terapéutica a través de Instagram. Las coordino yo misma. Si queréis apuntaros o más información, dejadme un comentario o enviadme un mensaje.

Os dejo aquí el cartel informativo. Animaos a participar, no importa la calidad literaria, no hay niveles ni exigencias, es simplemente un acompañamiento, un desahogo, una serie de ejercicios con el objetivo de aceptar nuestras emociones en esta experiencia compartida. Os espero.

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Lo que no se puede decir de Jorge Aguiar

SENDERO BLOG

Lo que no se puede decir
ERA una pareja muy unida. Tal vez porque se conocían desde el
jardín de infantes, tal vez porque él estuvo a su lado cuando murió
el padre de ella, tal vez porque tuvieron un hijo cuando todavía
no estaban preparados para eso, tal vez porque lo perdieron a los
pocos días de haber nacido mientras él estaba en un viaje de
negocios, o tal vez, y esto es lo más probable, por el cambio de
actitud que produjo esta situación en ella. Se volvió una persona
que no expresaba sus sentimientos de forma directa, pero los
escribía y los dejaba en algún sitio para que él los encontrase. Así
ocultaba los te quiero, los halagos, los reproches, las confesiones,
las dedicatorias, las disculpas por diferentes lugares, como en
bolsillos, dentro de las tazas, detrás de los cuadros, en cajas de
zapatos, bordados en la…

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El coronavirus y la ideología de género Pablo Muñoz Iturrieta «Hay que hacer el mayor bien posible, de la manera más eficiente».

*** Si algo nos ha enseñado el CoVID-19 es que debemos                                                                    enseñar más biología y eliminar toda ideología ***                                                                           ***                                                          ***

Cuando la población y los gobiernos entran en “modo pánico” (sea racional o inducido psicológicamente), el ser humano de repente parece olvidarse de toda “construcción social”, “post estructuralismo”, “deconstruccionismo”, y se sume en el más craso realismo: sobrevivir o morir.

Si algo nos está enseñando la psicosis social del coronavirus provocada por los medios, debido a que el 13.8% de los casos son severos, el 4.7% son críticos, y el 3.5% de los contagiados ha fallecido, es que ningún modelo postmodernista funciona para prevenir, curar, y salir delante de esta crisis. Es decir, la teoría del género está siendo probada y no sirve para nada más que quemar sus libros y textos para calentar el hogar. Lo millones de dólares invertidos en facultades de género y la mujer para “crear” activistas que efectúen cambios sociales (ingeniería social) en una situación así no sirve de nada. Aquí lo que sobrevive es el realismo, los datos, la genética, la biología. Incluso el progresista New York Times ha tenido que reconocer que lo que el feminismo ha impuesto acerca de la igualdad de género es una farsa: “Hacemos suposiciones generales de que los hombres y las mujeres tienen el mismo comportamiento, en términos de comorbilidades, biología y nuestro sistema inmunológico, y simplemente no es así”.[1]

Vayamos entonces a la estructura genética del hombre (XY) y la mujer (XX), que es lo que realmente nos ayuda en una situación así para poder explicar datos.

A medida que aumentan los casos del nuevo coronavirus en todo el mundo, los datos manifiestan que los hombres tienen más probabilidades de morir por el virus que las mujeres, a pesar de que tanto hombres como mujeres se infectan a niveles similares. Una nueva investigación de China ha encontrado que los hombres, particularmente los de mediana edad y mayores, tienen más dificultades para combatir el virus que las mujeres: la tasa de mortalidad entre los hombres es del 2,8% en comparación con el 1,7% para las mujeres.

Esto tiene una explicación genética. La mujer, al tener dos cromosomas X, tiene el doble de genes relacionados con el sistema inmune en comparación con el hombre, ya que es el cromosoma X quien transfiere estos genes de generación en generación. El hombre, al tener solo un cromosoma X, está en desventaja inmunológica con respecto a la mujer, y eso explica que los hombres mueren a una tasa del 2.8% mientras las mujeres al 1,7%. Una feminista poseída ideológicamente gritaría ¡desigualdad de género! ¡discriminación virulógica! Pero estas categorías, como nos demuestra la genética, no sirven de nada al intentar explicar la realidad.

Y esta estructura genética se manifiesta también en la tasa de mortalidad del hombre no solo con respecto al coronavirus, sino de otras infecciones respiratorias virales, como afirma Sabra Klein, científica de los departamentos de biología molecular e inmunología de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins University.

Un dato interesante es el que nos dejó las epidemias de otros dos coronavirus, el SARS-CoV y el MERS-CoV. En el 2003, hubieron más mujeres infectadas por el SARS que hombres en Hong Kong, pero los hombres murieron a tasas 50% más altas que las mujeres. Y durante el brote de MERS, el 32% de los hombres infectados murieron en comparación con el 25.8% de las mujeres. ¿Desigualdad de género? ¿Opresión viral? No, simplemente genética básica.

La genética nos enseña que la mujer tiene una respuesta inmunes más fuertes a los “coronavirus”, ese grupito de enfermedades respiratorias de origen animal que cada tanto mutan genéticamente y penetran el sistema respiratorio humano causando estragos.

Una vez que pasó la epidemia del SARS se hicieron muchos experimentos en ratas. En un experimento, los investigadores expusieron a los ratones al virus del SARS y descubrieron que los ratones machos eran más susceptibles a la infección y sus sistemas inmunes tardaban más en eliminar el virus. Los machos también murieron a tasas más altas y experimentaron más daño pulmonar, según Stanley Perlman, autor principal del estudio y profesor de microbiología en la Universidad de Iowa.[2]

Pero al parecer la mujer tiene otra ventaja aparte de los genes del sistema inmune: el estrógeno. En este experimento con ratas, cuando los investigadores bloquearon el estrógeno en los ratones hembras y les extirparon los ovarios, tenían más probabilidades de morir por el virus. Por otro lado, el bloqueo de testosterona en ratones machos no tuvo ningún efecto sobre la tasa de mortalidad. Es decir, cuando se trata de infecciones pulmonares, el secretar testosterona no tiene un papel importante, pero sí el secretar estrógeno. Nuevamente, la genética se impone. Y a esto lo explica una ciencia llamada endocrinología, no el feminismo de Simone De Beauvoir…

En conclusión, los datos epidemiológicos de la epidemia de SARS 2002-2003 y el MERS reciente indican que hay diferencias dependientes del sexo en los resultados de la enfermedad. Incluso si observamos los datos de la epidemia de la gripe de 1918, se repiten las mismas diferencias estadísticas…[3] Esto lo dicta la genética no la autopercepción de género.

Por más que un hombre se autoperciba mujer (supongamos el caso de Flor de la V), este hombre posee solo un cromosoma X transmisor de genes responsables del sistema autoinmune y no secreta estrógeno, por lo que las posibilidades de perecer ante el virus son el doble que la de la mujer que pretende ser. Dura realidad, pero de la que tenemos que ser concientes.

Cuando la pandemia se impone, cae todo planteamiento ideológico. Si algo nos ha enseñado el CoVID-19 es que debemos enseñar más biología y eliminar toda ideología.

© Pablo Muñoz Iturrieta 2020

 

 

Yo me quedo en casa, la oración de la cuarentena

“También esto, me lo enseñaste Tú viviendo, obediente al Padre, durante treinta años en la casa de Nazaret esperando la gran misión”

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y caigo en la cuenta de que, también esto,
me lo enseñaste Tú viviendo, obediente al Padre,
durante treinta años en la casa de Nazaret esperando la gran misión.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y en la carpintería de José, tu custodio y el mío, aprendo a trabajar, a obedecer,
para lijar las asperezas de mi vida
y preparar una obra de arte para Ti.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y sé que no estoy solo
porque María, como cada madre,
está ahí detrás haciendo las tareas de casa
y preparando la comida para nosotros, todos familia de Dios.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y responsablemente lo hago por mi bien,
por la salud de mi ciudad, de mis seres queridos,
y por el bien de mi hermano, el que Tú has puesto a mi lado pidiéndome que vele por él en el jardín de la vida.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y, en el silencio de Nazaret, trato de orar, de leer,
de estudiar, de meditar, y ser útil con pequeños trabajos para hacer más bella y acogedora nuestra casa.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y por la mañana Te doy gracias por el nuevo día que me concedes, tratando de no estropearlo, de acogerlo con asombro
como un regalo y una sorpresa de Pascua.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y a mediodía recibiré de nuevo
el saludo del Ángel, me haré siervo por amor,
en comunión Contigo que te hiciste carne para habitar en medio de nosotros; y, cansado por el viaje, Te encontraré sediento junto al pozo de Jacob,
y ávido de amor sobre la Cruz.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y si al atardecer me atenaza un poco de melancolía,
te invocaré como los discípulos de Emaús:
Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y en la noche, en comunión orante con tantos enfermos y personas solas,
esperaré la aurora para volver a cantar tu misericordia
y decir a todos que, en las tempestades, Tú eres mi refugio.

¡Yo me quedo en casa, Señor!
Y no me siento solo ni abandonado,
porque Tú me dijiste: Yo estoy con vosotros todos los días.

Sí, y sobre todo en estos días de desamparo, Señor,
en los que, si mi presencia no es necesaria,
alcanzaré a todos con las únicas alas de la plegaria.
Amén.

Traducido al español de la oración original en italiano realizada por monseñor Giuseppe Giudice, obispo de Nocera Inferiore (Italia)