Trabajar con ilusión ***Web Catolico de Javier***

Unos obreros estaban picando piedras frente a un enorme edificio en construcción.

Se acercó un visitante a uno de los obreros y le preguntó:

-¿Qué están haciendo ustedes aquí?

El obrero lo miró con dureza y le respondió:

-¿Acaso usted está ciego para no ver lo que hacemos? Ahí, picando piedras como esclavos por un sueldo miserable y sin el menor reconocimiento. Vea usted ese mismo cartel. Allá ponen los nombres de ingenieros, arquitectos, pero no ponen los nuestros que somos los que trabajamos duro y dejamos en la obra el pellejo.

El visitante se acercó entonces a otro obrero y le preguntó lo mismo.

– Aquí, como usted puede ver, picando piedras para levantar este enorme edificio. El trabajo es duro y está mal pagado, pero los tiempos son difíciles, no hay mucho trabajo y algo hay que hacer para llevar la comida a los hijos.

Se acercó el visitante a un tercer obrero y una vez más le preguntó lo que estaba haciendo. El hombre le contestó con gran entusiasmo:

– Estamos levantando un Hospital, el más hermoso del mundo. Las generaciones futuras lo admirarán impresionados y escucharán el entrar y salir constante de las ambulancias, anunciando el auxilio de Dios para los hombres. Yo no lo veré terminado, pero quiero ser parte de esta extraordinaria aventura.

El mismo trabajo, el mismo sueldo, la misma falta de reconocimiento; una misma realidad.

Tres maneras distintas de vivirla: como esclavitud; como resignación; como pasión, aventura y desafío.

Piensa que el mundo es un infierno y lo será.  Piensa que este mundo es parte del paraíso y lo será.

Vivir con ilusión, convertir el trabajo en una fiesta, sentirnos parte de las buenas obras… De ti depende.

Si haces lo que te gusta y encima te pagan, ¿qué mas le pides a la vida? Vive tu trabajo con ilusión y dale gracias a Dios, que no todos tienen la dicha que tienes tú.

Web católico de Javier

CARTA AL PRESIDENTE WILSON (Artículo de 1920) Panamá, mayo 4 de 1920 Artículos de Nemesio R. Canales

Honorable Woodrow Wilson
Presidente de los Estados Unidos
Posted: 22 Sep 2016
     Señor:
     A usted, como representante del gran pueblo de los Estados Unidos y como intérprete y apóstol de una nueva filosofía del Derecho Internacional, sometemos hoy, en nuestro carácter de voceros de la opinión pública panameña, una cuestión de enorme gravedad y trascendencia, no sólo por lo muy profundamente que afecta a la dignidad, tranquilidad y bienestar de Panamá, sino porque también afecta de modo muy profundo el nombre de los Estados Unidos y al carácter de las relaciones que la República grande del Norte aspira a mantener con las Repúblicas pequeñas de Centro y Sur América.
     El hecho, señor, que aspiramos a someter al gobernante, y más que al gobernante al filósofo y campeón de una nueva doctrina internacional, constituye una tan notoria, tan escandalosa transgresión de todo principio de justicia, que nos limitaremos a exponerlo en sus términos esenciales, sin ampliación ni comentario alguno.
     Se trata, señor, de que entre la República, grande y fuerte, de los Estados Unidos, y la República, pequeña e inerme, de Panamá, existe un tratado cuyo artículo séptimo contiene un párrafo que dice así:
           “La República de Panamá concede a los Estados Unidos, dentro de los límites
            de las ciudades de Panamá y Colón y de sus bahías, y territorios adyacentes,
            el derecho de adquirir por compra o en ejercicio del derecho de dominio emi-
            nente, las tierras, edificios, derechos de agua u OTRAS PROPIEDADES NE-
            CESARIAS Y CONVENIENTES PARA LA CONSTRUCCION, CONSER-
             VACION, SERVICIO Y PROTECCION DEL CANAL U OTRAS OBRAS
             DE SANEAMIENTO, tales como el recogimiento y disposición de desperdi-
             cios y la distribución de agua en las referidas ciudades de Panamá y Colón y
          que A JUICIO DE LOS ESTADOS UNIDOS SEAN NECESARIAS Y            CONVENIENTES PARA LA CONSTRUCCION, CONSERVACION, SERVICIO
      Y SANEAMIENTO DE DICHO CANAL Y DEL FERROCARRIL.”
     Una continua y lamentable serie de hechos posteriores a este Tratado han venido evidenciando día tras día que la inflexible interpretación hecha de la cláusula citada por los representantes del Gobierno de Estados Unidos deja la suerte del pequeño pueblo de Panamá enteramente a merced del afán de constante expansión de los elementos imperialistas de Norte América, como lo prueba, entre otros hechos numerosos que podrían citarse, el haberse incautado el Gobierno americano, a virtud de los derechos ilimitados que le concede el transcrito artículo, de los dos puertos únicos -Colón en el Atlántico y Balboa en el Pacífico- de que disponía para las necesidades primarias de su comercio la naciente e inerme República de Panamá.
     Y como si la pérdida irreparable de sus únicas vías de comunicación con el mundo exterior no hubiera sido bastante, nuevamente, y siempre al amparo de la misma cláusula monstruosa, las autoridares militares han resuelto llevar a cabo otro acto de despojo, apoderándose, sin previa negociación ni formalidad alguna que aquilate sus derechos, de las cuatro quintas partes de la Isla de Toboga, so pretexto de llevar a cabo en esta Isla obras de fortificación necesarias  para la defensa del Canal. Esta Isla queda a tres miriámetros poco más o menos al Sur de la ciudad de Panamá y tiene una legua de largo y media legua de ancho, debiendo advertirse que ya por virtud de dicho Tratado el Gobierno de Estados Unidos se hallaba en poseción de otras cuatro pequeñas islas situadas en la Bahía de Panamá y conocidas por los nombres de Perico, Naos, Culebra y Flamenco.
     ¿Puede, señor, escapar a vuestro alto sentido de justicia el absurdo que envuelve el hecho escueto de un tratado impuesto a un pueblo débil por un pueblo fuerte, como condición previa para surgir a la vida independiente, por virtud del cual el pueblo débil e inerme queda sujeto, en sus más elementales derechos territoriales y humanos, a lo que en un momento dado se les antoje creer a los mandatarios del pueblo fuerte que es “necesario” o simplemente “conveniente”, para la “construcción, conservación, servicio y protección del Canal?”
     ¿Decidnos, señor, qué parte del territorio de esta República indefensa queda libre de la amenaza de ser considerada en cualquier momento como necesaria o conveniente para la construcción, conservación, servicio o protección del Canal?
     ¿En virtud de qué noción de justicia, por incipiente y arcaica que sea, los derechos de toda una comunidad pueden quedar subordinados, en la forma que se dispone en este Tratado, a los intereses materiales, por considerables que ellos sean, que representa o pueda representar el Canal de Panamá?
     ¿Puede el alto funcionario y el apóstol intrépido de una nueva doctrina democrática y humana sancionar por más tiempo, siquiera sea con su mero silencio, la vigencia y aplicación de esta cláusula séptima que por un lado reduce a cero la soberanía de Panamá y por otro lado convierte en tema de burla las más solemnes declaraciones oficiales de los Estados Unidos en apoyo de su ascendiente político y moral sobre los demás pueblos de este continente?
     ¿No cree el alto funcionario que es incompatible con el espíritu de estos tiempos, y con el prestigio y responsabilidades de los Estados Unidos en el mundo convulso de hoy, un contrato internacional, de león y cordero, tal como ése, que deja los derechos y obligaciones todos que de él se deriban al azar cruel de la interpretación -justa o injusta, recta o equivocada, leal o capciosa- de los representantes de una de las partes contratantes?
     ¿Qué pensarían los demás pueblos americanos y qué pensaría el mundo de un tratado que hace de la soberanía y de la vida de todo un pueblo amigo y protegido, como es, o se supone que es, el de Panamá en relación con el de Estados Unidos, un mero accidente de la vida y protección del Canal de Panamá?
     Señor, por simples fueros de humanidad, ya que no por otras consideraciones menos universales y eternas, nos atrevemos a demandar y esperar del funcionario y del hombre una voz que aclare para siempre cuál ha de ser el porvenir de este pueblo pequeño e inerme en sus relaciones con el pueblo grande y fuerte de los Estados Unidos: o franca y definitivamente vasallo y accesorio de un canal, o franca y definitivamente respetado en su integridad territorial y en su personalidad moral.
                                                      ***VOCABULARIO***
  1-Wilson= Thomas Woodrow Wilson (1856-1924)= Vigésimo octavo Presidente de los Estados Unidos que llevó a cabo una política exterior intervencionista en Latinoamérica.
  2-Inerme = Que está sin armas.
  3-Dominio eminente = Poder que tiene el Estado para la adquisición, por medio de la expropiación, de bienes inmuebles necesarios para completar un proyecto público.
  4-A merced de = A voluntad o arbitrio de algo.
5-Miriámetros = Diez mil metros.
6-Legua = 5,722 metros.
  7-Ascendiente = Predominio moral o influencia.
8-León = Hombre astuto, taimado.
  9-Cordero = Hombre manso, dócil, humilde.
10-Capciosa = Falsa, engañosa.
11-Accesorio = Accidental o secundario. Que depende de lo principal. Apéndice.

Esto es lo que contaminan los medios que te piden no comer carne para salvar el planeta ***Contando Estrellas***@ElentirV

TE PIDEN TENER MENOS HIJOS, NO SALIR A CENAR, NO IR EN AVIÓN… ¿Y SÍ LEERLES A ELLOS?

Dentro de esa nueva religión en la que se está convirtiendo el progresismo, sin duda alguna las mayores dosis de fundamentalismo se están dando en su franquicia ecologista.

La primera ‘negacionista’ es la realidad: las predicciones fallidas del ecologismo
Los datos que no nos cuentan los ecologistas: deberían dar la murga a China y no a España

El último sermón: no comas carne, no bebas cerveza ni vino y no salgas a cenar

Un ejemplo de ello es esta noticia publicada ayer por el diario socialista El País: “Una noche de fiesta contamina más que comerte un chuletón”. La noticia tiene frases propias de un telepredicador. Un ejemplo: “La culpa no es de las vacas ni de los cerdos ni de las gallinas, es de las personas, de su insaciable apetito por la carne”. Desde luego, los adeptos de la religión ecologista lo tienen muy chungo: “es hora de poner a prueba el compromiso: con los datos del nuevo estudio en la mano, toca cerrar el grifo de la cerveza y la botella de vino, dejar los manolitos y las palmeritas para las ocasiones especiales y decidir cuándo salir a cenar (y las copas de después) es un capricho innecesario –o, tal vez, aprender de una vez cómo se lee una receta de cocina y preparar las exquisiteces en casa”. El País añade: “convendría ir más allá de sustituir la carne por otros alimentos”. Y aún hay progres que se ríen de los católicos porque no comemos carne los viernes de cuaresma…

Los sermones anteriores: ten menos hijos, no vueles en avión, no te duches a diario…

De un tiempo a esta parte, los medios progres no dejan de sermonearnos a un nivel que el español medio no le aguantaría a ningún párroco, pero los adeptos a la secta izquierdista tragan con esto y con más sin pestañear. Otro ejemplo del diario El País, publicado en 2017: “Hazte vegetariano, deja el coche y ten menos hijos si quieres luchar contra el cambio climático”. En la misma línea, el pasado mes de diciembre el diario socialista sermoneaba sobre lo inconveniente que es ducharse a diario. En agosto, El País titulaba así una noticia: “¿Volar menos o no volar?” Y advertía: “Los 1.400 millones de viajeros internacionales son responsables del 8% de las emisiones del planeta”. En junio mostró también lo que contaminan los viajes en tren, y en septiembre nos advirtió: “ver un vídeo diez minutos contamina como un móvil durante diez días”.

Lo que nunca dicen: no leas nuestro periódico porque contamina

Curiosamente, lo que nunca he leído en El País y en la mayoría de los periódicos progresistas y ecologistas es mensajes animando a dejar de leer esos periódicos porque es una actividad contaminante. Y es que si nos fiamos del periódico socialista antes citado, deberíamos dejar de hacer todo tipo de cosas, menos leer sus sermones. En 2009 el VTT Technical Research Centre of Finland publicó un estudio (ver PDF), en el que analizaba los efectos contaminantes de la producción del papel, la impresión, la distribución y el reciclado de los periódicos y revistas de Finlandia. El resultado es que un solo periódico tiene una huella de carbono de 0,15 kilogramos de CO2, y una revista 0,19. Una suscripción anual de un periódico genera ya 53 kg, y la de una revista 9 kg (al ser mucho menor su periodicidad). En base a ese estudio, en 2011 Pulp & Paper Canada señaló que un solo ejemplar de periódico contamina tanto como circular en coche durante un kilómetro. Así mismo, en 2012 la revista Forbes publicó un estudio de Jack Amend señalando que “un sitio web promedio con 10.000 páginas vistas por mes podría ser responsable de emitir hasta 4.700 libras de CO2 [2.131 kg], equivalente a conducir un automóvil durante más de 5.000 millas”, es decir, 8.046 km en un año.

Esto es lo que contamina el diario socialista y ecologista El País

Según datos de la OJD En 2019, El País tuvo una media anual de 110.331 ejemplares diarios. En todo el año habrían sido 40.270.815 ejemplares. Según la citada comparación de Pulp & Paper Canada, la tirada diaria de El País contamina tanto como dar la vuelta al mundo en coche 2,75 veces (tomando como referencia el ecuador, cuya circunferencia es de 40.091 km), y su tirada anual contamina tanto como dar 1.004 vueltas al mundo en coche. Por otra parte, según datos de SimilarWeb, la web de El País tiene 151,5 millones de visitas mensuales, lo que según los citados datos de Jack Amend, contamina tanto como dar 3.040 vueltas al mundo en coche. Otra cuestión a tener en cuenta son los contenidos multimedia. Tomando como referencia los propios datos publicados por El País y ya citados más arriba, podemos hacernos una idea de cuánto ha ayudado a contaminar ese medio, pues su canal de Youtube tiene 18.276 vídeos publicadosmuchos de ellos vídeos en directo con una duración de horas. Así pues, si eres un buen progre ecologista y quieres salvar el planeta, ¿no sería más coherente que dejases de comprar diarios ecologistas como El País y terminases con la contaminante costumbre de leer su web y ver sus vídeos?

COVID-19 (CORONAVIRUS NUEVO) COMPARADO CON OTRAS EPIDEMIAS COMO LA GRIPE

Saludos; Excelente … Gracias
La Paz Contigo … y con los tuyos

EL UNIVERSO DE MANUELA

Situar en contextos más amplios las cosas ayuda a tener una idea clara de lo que son en realidad. Vamos a seguir con la educación sanitaria para la población.

El COVID-19 es un virus NUEVO de una familia de virus, los coronavirus, conocida. Crea mucho interés porque se desconoce el comportamiento en el futuro. Las autoridades sanitarias y los expertos vigilan muy de cerca desde conocer el periodo de incubación (tiempo desde que alguien tiene el virus hasta que aparecen los primeros síntomas) hasta el % de casos graves, el % de muertes, la contagiosidad, los síntomas y signos de la enfermedad. También las posibles mutaciones futuras.

Los seres humanos nos llevamos mal con la incertidumbre, de ahí que contratemos tantos seguros para intentar cubrirla. Las compañías de seguros obtienen sus beneficios de esto.

Hay canales televisivos y medios de comunicación en general que saben explicar y hacer

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***ESTILO DE VIDA*** Hagamos de Facebook un mejor lugar para vivir.

Aleteia *** Facebook – Perfiles | Oct 16, 2016***

Consejos concretos para mejorar la calidad de nuestra sociabilidad virtual

Pienso, tal vez ingenuamente, que todos nosotros, internautas que participan en Facebook, podríamos dar nuestra contribución personal para transformar esta red en un lugar realmente mejor para nuestra convivencia. Con este objetivo central, propongo nuevamente lo que sugerí hace más de año. Puede parecer un sueño o utopía, pero reitero mis sugerencias, a partir de estas preguntas básicas:

¿Por qué no contribuir con mejores textos, en lugar de estupideces dominantes que vemos y leemos aquí todos los días?

¿Por qué no escribir más sobre temas de mayor valor cultural, que añadan algo más a cada lector?

¿Por qué no ofrecer textos que susciten reflexiones o incluso el debate de alto nivel de ideas?

¿Por qué no hablar sobre arte, historia, economía, tecnología, astronomía, música, cine, comunicación masiva, antropología, sociología, política, cultura, artes y ciencias en general?

No hay (ni puede haber) contenido indeseable o asunto prohibido en esta red. Podemos escribir sobre todo. Lo importante en este caso no es sólo el contenido, sino la forma con que lo tratamos. Es el lenguaje, el tono o el abordaje. Ahí radica el pequeño secreto para la gran transformación de este espacio virtual.

¿Cómo? Aquí van mis sugerencias. Pienso que cada uno de nosotros debería comprometerse con algunos procedimientos éticos:

  • Nunca parecer dueños de la verdad.
  • No insultar al interlocutor – pues no somos superiores a nadie, en el campo de las opiniones.
  • Nunca hacer un ataque personal, ni en respuesta a las agresiones, sino responder a los argumentos del opositor de la idea.
  • No insultar, no ridiculizar ni poner capuchas en el competidor intelectual o político, sólo porque no está de acuerdo con nuestras premisas.

Se que esto parece una utopía. O un sueño. Pero confieso que yo tengo ese sueño, el de usar las redes sociales para transformar el mundo en un lugar mejor para la vida de los seres humanos.

Y creo que eso es posible. No me refiero sólo o exclusivamente a Facebook, sino a todas las redes sociales en general, que podrían ser un primer gran paso para acercarnos cada día más.

Piensa en las tonterías, las agresiones de todo tipo, en los chistes estúpidos, en el eterno intento de ridiculizar y deconstruir al adversario – hechos tan comunes en esta red.

  • ¿No sería mucho mejor si cada uno de nosotros pudiera dar una contribución constructiva, positiva y personal para el mejoramiento de la cultura, para la democratización de la información, para la confrontación civilizada de opiniones?

Podríamos escribir mucho más sobre nuestro trabajo cotidiano, nuestros estudios, nuestros ideales, nuestras pasiones intelectuales, nuestra visión del futuro, nuestra biografía, nuestras experiencias más positivas o incluso sobre los episodios más dolorosos que vivimos.

Los sabios de la antigüedad nos heredaron pensamientos que siempre nos valen en momentos especiales de la vida. Ahora, por ejemplo, yo usaría este, para resumir mi mensaje:

“Soy hombre. Nada de lo que es humano me es ajeno”. (Homo sum: Nihil humani a me alienum puto” – en latín).

Este pensamiento es de Publio Terencio Afro, o Publius Terentius Afer, en su forma original latina. Poeta romano, dramaturgo, autor de por lo menos seis comedias, Terencio vivió de 195 a 159 a.C. Suelo decir eso de otra forma: “Somos seres humanos. Por lo tanto, todo lo que es humano nos merece respeto”.

Para finalizar, afirmo que todos los asuntos y temas de la vida humana pueden ser tratados con seriedad y respeto en este Facebook.

Además, en cierto sentido, Internet nos ofrece un espacio virtual global muy parecido como el de Ágora, la plaza que existía en el centro de Atenas y que era un punto de reunión diaria de los ciudadanos, para intercambiar ideas y discutir libremente los problemas de interés de todos.

¿Aceptas la invitación para mejorar nuestra Ágora Electrónica?

Artículo publicado en el Facebook de Ethevaldo Siqueira: https://www.facebook.com/ethevaldo.siqueira.7/posts/10210681788383861

Ante la ley de la eutanasia *** Pedro Trevijano *** Opinión 18 febrero 2020 ReligionenLibertad

Ante la polvareda que se ha desatado y va a seguir desatándose en España con motivo de la discusión y futura aprobación de la ley de eutanasia y suicidio asistido deseo recordar que ya en el Antiguo Testamento, en el libro del Eclesiástico, se nos dice: “Ante el hombre están vida y muerte; lo que él quiera se le dará” (15,17), texto que sigue siendo actualísimo hoy en día, y así encontramos en la encíclica Evangelium vitae de San Juan Pablo II lo siguiente: “Ésta [la promoción de la vida humana] es una exigencia particularmente apremiante en el momento actual, en que la ‘cultura de la muerte’ se contrapone tan fuertemente a la ‘cultura de la vida’ y con frecuencia parece que la supera” (EV, 87). “Es ciertamente enorme la desproporción que existe entre los medios, numerosos y potentes, con que cuentan quienes trabajan al servicio de la ‘cultura de la muerte’ y los que disponen los promotores de una ‘cultura de la vida y del amor’. Pero nosotros sabemos que podemos confiar en la ayuda de Dios, para quien nada es imposible (cf. Mt 19,26)” (EV, 100).

En su intervención en el Congreso en contra de la futura ley, la diputada de Vox Lourdes Méndez expuso así las dos posturas sobre el tema: “Nosotros, ante el sufrimiento, proponemos acompañamiento, cultura del cuidado y aliviar el dolor. Ustedes, señorías, ante el sufrimiento proponen eliminar el enfermo, proponen la muerte. Porque si ustedes hablan con los profesionales que día a día se enfrentan con la enfermedad, que por lo que he oído ninguno de ustedes lo hace, les dirán que los enfermos, cuando se evita el sufrimiento y se sienten acompañados y queridos, ninguno quiere morir“. Y terminó su intervención con estas palabras: “Personalmente déjenme desearles, a quien apruebe esta ley, que Dios les perdone“.

Voy a hacer referencia a esta frase, porque normalmente, en las discusiones parlamentarias, no se habla de los aspectos religiosos y morales de cualquier problema. Es claro que la eutanasia es un problema médico, pero también un problema moral y religioso, del que no debemos hacer caso omiso, porque como dice la Epístola a los Gálatas: “De Dios nadie se burla” (6,7). La autonomía de lo temporal no llega a la independencia y la moral y la religión tienen también su palabra que decir. Hay un quinto mandamiento que ordena “no matarás” y en el episodio del Juicio Final (cf. Mt 25,31-46) se nos juzgará si hemos hecho el Bien y las obras de misericordia, mientras se nos condenará no sólo por no haber hecho el Bien, sino con mucha más razón por haber hecho el Mal, como lo es el homicidio. El ser humano no es dueño de su propia vida, sino sólo su administrador y Dios nos prohíbe quitarnos la vida o matar a otro ser humano, y eso es un pecado muy grave. Las palabras de San Juan Pablo II son terminantes: “Confirmo que la eutanasia es una grave violación de la Ley de Dios, en cuanto eliminación deliberada y moralmente inaceptable de una persona humana (encíclica Evangelium vitae nº 65), y ésa ha sido la postura constante de la Iglesia.

Uno de los principales y grandes argumentos empleados por los partidarios de la eutanasia es la compasión. A fin de que el paciente no sufra, se justifica poner fin a su vida. Pero como dicen nuestros obispos en su documento Sembradores de esperanza, enseguida percibimos que ésa no es la actitud adecuada. Lo más humano no es provocar la muerte, sino acoger al enfermo, sostenerlo en estos momentos de dificultad, rodearlo de afecto y atención y poner los medios necesarios para aliviar el sufrimiento y suprimir el dolor, y no al paciente. La experiencia sostiene que, cuando se percibe el cariño y cuidado de la familia, la importancia de la propia vida que siempre contribuye al bien de la familia, de los demás y de la sociedad, el respeto a la dignidad de todo ser humano con independencia de su estado de salud o de cualquier otro condicionamiento, y se reciben los cuidados paliativos adecuados, un porcentaje muy bajo de pacientes pide explícitamente la eutanasia. Sembrar esperanza verdadera, aliviar la soledad con una compañía afectiva y efectiva, aliviar la angustia y el cansancio, hacerse cargo del enfermo «cargándolo sobre la propia cabalgadura», a ejemplo del buen samaritano (cfr. Lc 10, 25-37), son expresiones de una verdadera compasión.

Además, con el pecado nos situamos en una postura de enfrentamiento con Dios y con el prójimo, postura que tiene también consecuencias sociales, tanto más cuanto que implico al menos a otra persona en un homicidio, con la agravante que sabemos, porque esa película la hemos visto demasiadas veces en los países donde primero el aborto y ahora la eutanasia están vigentes: que un porcentaje relativamente elevado de personas eutanasiadas son personas a quienes se les aplica contra su voluntad.

El caso de Holanda es claro: muchos ancianos holandeses emigran o llevan consigo una tarjeta que dice: “En caso de enfermedad, no se me lleve a un hospital”, porque saben que allí su vida corre serio peligro. Creo que buena parte de los ancianos españoles no deseamos tener que llevar esa tarjeta.

                                                ***
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